Cuando pienso en un jabón, la mayoría de las veces, lo hago
con la intención de hacer frente a algún problema concreto; desde los más
fáciles: piel seca, grasa, deshidratada, etc. hasta los más latosos como
dermatitis y psoriasis.
Y ¿el resto?
Hay también muchas personas que no tienen necesidad de un
jabón específico, su piel no tiene problemas acusados, ni alergias, ni
exigencias especiales… ¡pero también les gusta cuidarse!
No hay duda de que el uso cotidiano de jabón natural, nos
proporciona resultados evidentes. La piel se muestra más uniforme, más fresca
y, sobre todo, mucho más suave. La ducha
diaria se convierte en un auténtico tratamiento de belleza para todo nuestro
cuerpo.
Este jabón es uno de esos, no tiene pretensiones de facial,
solo quiere cuidar el resto de nuestra piel… ¡y eso lo hace muy bien! . Se
merecía una imagen caprichosa, de lujo, turquesa y oro; y un aroma delicado:
Pomelo, Te Verde y Musk.

5 comentarios:
Ha quedado precioso, me recuerda el mar...
Es el jabón perfecto para encapricharse! ;)
Un beso.
Me encanta Maku, como todos tus jabones
Un beso
Que belleza, cuando veo estos trabajos, me doy cuenta que aún me falta camino por recorrer! te felicito, un saludo
Que bonito que es, es un jabón de pedigree.
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